Pros y contras de una vida perfectamente imperfecta

4.20.2006

Amor, amor...

Cuentan que una vez hace mucho tiempo, muchísimo tiempo antes de que el hombre existiera, se reunieron en un lugar remoto de la tierra, todos los sentimientos y las cualidades humanas. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la improvisación les propuso:
-¡Vamos a jugar al escondite!.
La responsabilidad enseguida se negó, alegando que había que trabajar, pero sus quejas fueron calladas enseguida por el entusiasmo y la euforia, que terminaron por convencer a la duda e incluso a la apatía, a la que nunca interesaba nada. La locura fue la primera en ofrecerse para comenzar a contar y todos empezaron a esconderse. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, la generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, el egoísmo en cambio, encontró un sitio magnífico desde el principio, ventilado y cómodo, la pasión y el deseo se escondieron en el centro de los volcanes y el olvido,... el olvido no recuerdo donde se escondió. Cuando la locura contó un millón, todos se habían escondido ya, todos excepto la cobardía, que había preferido no arriesgarse, y la pereza que suspirando exclamó:
-¡¿Pero hemos empezado a jugar ya?¡.
-¡Por la cobardía y por la pereza, -gritó con fuerza la locura corriendo a buscar a los otros,- ¿Dónde estás sinceridad?.
-¡Aquí! -Contestó una leve voz.
-¡Por la sinceridad!.
El siguiente a encontrar fue el pesimismo que se hallaba detrás de una piedra diciendo -¡Me van a pillar, me van a pillar!-, la locura encontró también a la tristeza que se lamentaba -¡ Jo me han pillado¡-, y a la alegría que dando saltos decía -¡Qué bien me han encontrado-. De repente bajando corriendo por una colina uno chillaba:
-No os preocupéis yo os salvare, que yo puedo con todo,-no podía ser otro, el machismo.
La temeridad se encontraba en lo alto de un risco y la prudencia abajo le decía:
-¡Bájate de ahí que te vas a caer.
Así la locura encontró a todos, a todos menos al amor. Desesperado de buscar por todas partes pidió ayuda al resto, y es que hay que saber que es muy difícil encontrar el amor. Después de estar horas y horas buscando, la traición le dijo:
-¡Está escondido en ese rosal.
La locura cogió un palo y empezó a golpear, -¡venga amor sal ya-, y el amor no salía, cuando de repente, se oyó un chillido, el amor salió con las manos y los ojos llenos de sangre, se había quedado ciego. Desesperada y angustiada la locura suplicó e imploró y hasta prometió ser su lazarillo.
Y desde entonces, se dice que el amor es ciego y la locura siempre le acompaña...